El equipo detrás de cada universo
Cuatro profesionales con más de una década de experiencia en industrias creativas, unidos por la convicción de que cada celebración puede ser una obra de arte efímera.
Catalina Morales Vega
Licenciada en Diseño de Interiores por la Universidad de Chile (2010). Antes de fundar White Chilean en 2019, trabajó 8 años como directora creativa en la agencia de eventos Loba Producciones. Ha diseñado más de 120 bodas entre Santiago, Valparaíso, el Valle del Elqui y el sur de Chile. Su enfoque editorial nació de la convicción de que la estética de una boda debe ser tan coherente como una revista de arte.
Valentina Reyes Cortés
Diseñadora gráfica con mención en Comunicación Visual (UDP, 2012). Especialista en dirección de arte para eventos de alta gama. 11 años de experiencia combinando branding, tipografía y diseño sensorial. Es responsable de cada mood board, paleta cromática y pieza de papelería que sale del atelier. Su ojo para el detalle convierte conceptos abstractos en experiencias tangibles.
Sebastián Araya Muñoz
Ingeniero en gestión con especialización en logística de eventos (USACH, 2013). 10 años produciendo festivales, lanzamientos de marcas y bodas de más de 300 invitados. En White Chilean coordina proveedores, timelines, presupuestos y la ejecución operativa del día. Maneja la relación contractual con cada proveedor y supervisa el montaje desde las 6 AM.
Francisca López Medina
Formada en la Escuela de Arte Floral de Tokio (2015) y certificada por la British Academy of Floral Art. 9 años diseñando paisajes florales para bodas, galas y editoriales de moda. Su firma son las composiciones que mezclan follaje nativo chileno (boldo, quillay, coigüe) con flores de temporada importadas. Trabaja solo con proveedores de flor cortada con cadena de frío certificada.
Desde 2019, creando lo irrepetible
White Chilean Wedding nació en un departamento de Providencia con una mesa de roble, un cuaderno Moleskine y la certeza de que en Chile faltaba un servicio de wedding planning verdaderamente editorial. Catalina había pasado años observando cómo las bodas chilenas repetían las mismas fórmulas: centros de mesa idénticos, mismos DJ, misma secuencia de eventos. Su pregunta fue simple: ¿por qué una boda no puede tener la misma coherencia visual que una editorial de Vogue?
Ese primer año coordinamos 6 bodas. Hoy, por decisión deliberada, mantenemos un máximo de 12 al año. Cada proyecto recibe entre 300 y 600 horas de trabajo dedicado. No crecemos en volumen porque nuestro diferencial es justamente la atención concentrada.
En 2022 ampliamos operaciones a Valparaíso, donde la topografía, la luz del Pacífico y la arquitectura patrimonial ofrecen un lienzo que no existe en ningún otro lugar del continente. Hoy trabajamos indistintamente entre ambas ciudades y aceptamos proyectos en todo Chile.
Política clara, sin letra chica
En caso de fuerza mayor documentada (condiciones climáticas extremas, emergencia sanitaria, duelo familiar directo), se reprograma sin cargo adicional dentro de los 6 meses siguientes a la fecha original.